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martes, 5 de noviembre de 2013

El cine en tiempos de piratería

*Vender discos pirata es un delito o fuente alterna de empleo?
 
Por Paulette Mejía Galicia / Ana Silvia Almeraya García
 
VALLE DE MÉXICO.- Son de fácil obtención, su costo oscila entre los diez y veinte pesos. Se caracterizan por componerse de un disco protegido con una hoja de papel brilloso, una portada impresa en ella y un sobre de celofán.
 
Hay hileras de éstas en mercados sobre ruedas, en accesorias y locales comerciales, pero también se encuentran al por mayor en miles de hogares en la República Mexicana. Se trata de nada más y nada menos que de las películas piratas.
 
Cuando el término “pirata” es escuchado, usualmente lo primero que viene a la mente es un hombre desaliñado con un parche en el ojo, pata de palo y un loro en el hombro, sin embargo con el paso del tiempo la piratería ha adquirido un nuevo significado.
 
La Procuraduría General de la República (PGR) sostiene que “por piratería debe entenderse toda aquella producción, reproducción, importación, comercialización, venta, almacenamiento, trasportación, arrendamiento, distribución y puesta a disposición de bienes o productos en contravención a lo establecido en la Ley Federal del Derecho de Autor y en la Ley de la Propiedad Industrial.” Complementa señalando que la piratería “es cometer acciones delictivas contra la propiedad, como hacer ediciones sin permiso del autor o propietario.”

Este es uno de los problemas con los que se enfrenta el cine en pleno siglo XXI. En el país, las películas piratas son vendidas y consumidas como parte de la vida cotidiana. Luis Andrés, futuro padre de familia de 33 años de edad, confiesa que compra “por lo menos cinco de ellas al mes”.

Según la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), esta práctica genera una pérdida de 340 millones de dólares anuales a las empresas relacionadas con la industria del cine. De acuerdo con la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco-Servytur), la Ciudad de México es el lugar más importante en venta de estos productos, en donde destaca el barrio de Tepito.

Pensar que cualquier película pirata se puede encontrar en la ciudad es una creencia popular, sin embargo la película mexicana Nosotros los nobles- ópera prima de Gary Alazraki, estrenada el pasado 28 de marzo- es la excepción. “No sé bien por qué no hay copias piratas, pero nos tiene muy sorprendidos.

 La única teoría que se me ocurre es que no salió la copia de DVD oficial interna, ni siquiera yo la tengo, por lo que no hay de dónde copiarla y distribuirla en este tipo de negocios” declara Gary para el portal de internet del diario Zócalo de Saltillo.

Sin embargo, entre consumidores y vendedores de películas piratas corre un rumor distinto a la declaración del director y productor. “Lo que pasa es que hicieron un tratado los productores y los de Tepito, son cuatro meses los que tienen que esperar para sacar el clon, se arreglaron para promover el cine mexicano”, menciona un comerciante, prefiriendo no revelar su nombre.

“Es con tal de que no les hagan operativos, es un trato corrupto pero creo que sí es para bien”, expresa Blanca, empleada en un puesto de películas piratas en el Distrito Federal. Algunos otros comerciantes del rubro, al ser cuestionados al respecto, confirmaron tales afirmaciones. “Sólo la tenemos grabada de cine, pero no se vende, la gente cada día quien más piratería de calidad”, sostiene otro de ellos, que decidió permanecer en anonimato.

A pesar de tales sospechas, nada de esto llama la atención de las casas productoras y las autoridades extranjeras. La Oficina de Comercio estadounidense (USTR, por sus siglas en inglés) prepara anualmente el Informe Especial 301, donde –entre otras cosas- identifica las barreras comerciales a empresas y productos de Estados Unidos debido a las leyes de propiedad intelectual como las de derechos de autor, patentes y marcas en otros países.

En él se enlistan los países que no proporcionan una protección “adecuada y efectiva” de los derechos de propiedad intelectual. A pesar de que México se encuentra en el nivel más bajo de observación de este informe, en él destaca la petición de Estados Unidos de “promulgar leyes que fortalezcan su régimen de derechos de autor” y de proporcionar una mayor protección contra la grabación no autorizada de películas en salas de cine”.

En México ocurre que las palabras de las autoridades nacionales y extranjeras no siempre coinciden con las de los consumidores de filmes. Uno de los principales motivos de la compra de películas piratas es el alto costo de las películas originales. Personas de la clase media-alta, como es el caso de Lucía Villarín, directora de una escuela de idiomas, consideran este acto como un delito “poco ético e indignante”.

 Algunos otros, sobretodo de la clase media-baja, como Gabriela, de 17 años de edad considera que este tipo de productos son “baratos, pero si yo hiciera una película me gustaría que la compraran original y no pirata”.

Lo cierto es que una entrada de cine cuesta entre 35 y 90 pesos, dependiendo de la zona y del complejo al que se decida asistir (ya se pantalla IMAX, 3D, 4D, salas VIP, entre otras), y ello implica un gasto considerable para las familias mexicanas, especialmente las del sector medio-bajo. Javier Huerta, residente del Estado de México de 57 años de edad, señala que asiste al cine sólo una o dos veces al año, debido al alto costo que esto tiene.

Regularmente “una familia de cuatro integrantes gasta alrededor de 500 pesos en una salida al cine. Eso es demasiado, tenemos otros gastos y la economía no da para costearse ese lujo”, comenta Ángel, padre de familia de 52 años de edad.- “es por eso que la mayoría recurre a los puestos de películas, son mucho más accesibles”.

Sin embargo, las grandes empresas cinematográficas se han empeñado en “concientizar” a la población en general, argumentando que la compra de películas pirata es motivo de vergüenza.

Pero, ¿Qué tiene que decir un vendedor de estos productos al respecto? Jesús Cardona Ramírez, residente de Tultepec, Estado de México, cuenta con cinco años dedicándose a la venta de películas pirata. “Esto no es un delito, simplemente se da porque el salario en este país es muy bajo, y la verdad no nos alcanza con lo que ganamos para comprar una película original.

Es eso, o comemos y les damos una educación a nuestros hijos”. Jesús insiste en no ver la piratería como algo malo.- “Los que lo ven así es porque seguramente son empresarios, o son los productores de las películas y viven muy bien, pero nosotros como pueblo tenemos que sobrevivir con lo que nos pagan. Cada mes sube todo, y no podemos pagarnos la diversión como ellos quieren que lo hagamos. Además salir al cine es caro y peligroso, porque en el transporte público no falta quien te asalte. Para eso mejor me quedo en mi casa, a disfrutar las películas con mi familia.”

Esto sin duda alguna, es un mar de dos aguas: por un lado, son ilegales estas producciones, atentan contra la industria del cine, englobando a casas productoras, el equipo que se necesita para realizar estos proyectos y al grupo de personas que trabajan en dichas producciones, insistiendo e intentando fomentar el: “No a la piratería”, “Compra películas originales” ó el tan famoso “¿Qué les estas enseñando a tus hijos?”, pero por otro lado, el precio de una entrada al cine sobrepasa el salario mínimo y por tanto, las películas originales tampoco están al alcance de la gente.

Además de que ésta es la forma de ganarse la vida de muchas personas, no nada más en México, sino en alrededor del mundo. Entonces, ¿Por cuál agua debemos navegar?

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